Carta a mi madre desde la cárcel (Persus Nibaes)

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Querida madre, te escribo desde este húmedo y putrefacto lugar. La gente aquí vive en una suerte de hermandad y rivalidad colectiva. Están muy organizados los derechos de cada uno por responsabilidades y privilegios. Están los que ejercen el miedo, a ellos nadie les contradice y son los primeros en comer y usar el baño.
Están los que trabajan para los anteriores y son los segundos. Ellos limpian y cocinan y son generalmente evangélicos mientras los anteriores son en su mayoría narcos millonarios.
Luego viene la tercera clase dónde hay todo tipo de maleantes.
Pero el objetivo de esta carta no es contarte como funciona la cárcel hacia adentro, sino explicarte como funciona la cárcel hacia fuera.
Yo sé que tienes vergüenza que tu hijo esté en este lugar. Que por las noches no duermes pensando qué cosas terribles me pueden pasar, pero quédate tranquila. Aquí estoy bien y no me va a violar ni violentar nadie, porque los jefes narcos me tienen admiración porque siempre les enseño cosas ya sea de historia o literatura. Me tienen como escritor de sus cartas para sus enamoradas y con eso me protegen, querida madre.
Nuevamente es mi inteligencia la que da la posibilidad de contar con seguridad y justamente es eso lo que te quiero explicar.
Siempre me dijiste que por qué no utilizaba mi inteligencia en temas productivos y me dedicaba a leer en vez de ganar dinero.
Y es que siempre fui un niño curioso que sabía más que otros niños e incluso más que sus propios profesores.
Para mí es inútil mirar televisión o conversar con personas obvias. A mi me gustan los libros y las grandes inteligencias de la historia.
El problema querida madre, es que la sociedad contemporánea no necesita gente pensante. Los ricos quieren sujetos ejecutantes y que ni cuestionen nada y lamentablemente yo cuestiono todo. Dime; cómo puedo ser un buen hijo si yo no tengo auto ni casa? Ni un chocolate para darte en tu día?
Quiero que sepas y me entiendas, que mi mayor valor está en mis libros. Aquellos que tú no lees.
No sé de quién habré heredado este tipo de inteligencia, la verdad a mi no me va el cocinar o el bailar. Para mí la cárcel es ideal porque puedo leer y escribir tranquilo.
Quiero explicarte que para la sociedad controlada por los ricos yo soy un hombre peligroso. No les conviene que un profesor les diga a los niños que piensen. La verdad es que ellos nos han derrotado por goleada, pues hoy en día la gente no piensa. Hay errores estructurales tremendos en la sociedad pues la gente fue convencida que la felicidad estaba en ganar y competir.
Si te fijas en las películas de Hollywood siempre hay alguien que pierde. Siempre hay un malo que es moreno o árabe. Los malos siempre han sido los indígenas o los rusos o los alemanes. Dependiendo de la época.
Pero la verdad es que los malos, querida madre, son aquellos ejecutivos de cuello y corbata, que contaminan con la producción de fruta los campos, que venden armas a los países pobres, que violan niños dentro de las iglesias.
Qué puedo hacer yo? Que soy un simple poeta?
Solamente puedo tener el discernimiento y claridad para contarte que no somos nosotros los malos de la historia. A nosotros nos han robado todo. Me robaron a mis abuelos, me robaron la educación, la salud y la cordura.
Cómo puedo ser un hombre sano si me han robado mi identidad? El problema de jueces y abogados es que aman más el dinero que la justicia. El problema de los políticos es aman más el dinero y el poder que el orden de las cosas.
Ya lo decía un famoso filósofo francés, la cárcel es el negocio de los poderosos para encerrar a los diferentes. Y aquí estoy, encerrado pero tranquilo. Es esta tranquilidad que te quiero expresar querida mía, no llores por mí cuando venga el verdugo. No llores por mí cuando me fusilen. No llores por mí en mi tumba ni en el cementerio. No derrames por mí ni una lágrima porque no lo merezco.
Prefiero que luches por otros como yo. Prefiero que marches por otros como yo. Somos miles, millones, y nos están matando a uno por uno, por el simple hecho de pensar. De cuestionar el poder, de cuestionar su sociedad burguesa y sus privilegios. De cuestionar sus injusticias y sus imbecilidades.
Los conozco bien, estudié con ellos en las mejores universidades. Yo no tenía privilegios, llegué hasta allí solo por mi inteligencia, a mi me lo quisieron robar todo y no pudieron.
Hay algo que no podrán robarme nunca y es la palabra.
Antes que me fusilen mandé a imprimir miles de libros. Ya no te pido que los leas, solo te pido que no llores por mí. Otros prefirieron acomodarse en colegios y universidades. Otros prefirieron comprarse autos y casas lujosas. Yo preferí luchar contra molinos de viento. El único consuelo que me queda, es que cuando esté muerto a manos del fascismo todavía va a quedar gente que lea mis poemas. En Japón me compraron un libro y eso es algo más grande que cualquier cosa. Quizás en alguna calle obscura un niño lea alguno de mis versos y se identifique con lo que vivió un chileno de baja estatura siglos atrás una noche de frío.
Me queda el consuelo que si acallaron mi vos no fue por puro gusto. Algún día volverá a florecer la primavera y te encuentres con algún lector mío junto a mi tumba y te explique lo que yo no he podido explicarte.
Nunca pienses que yo no te quiero por haberte hecho tanto daño.
Es solamente que no supe conformarme con lo que traía la lluvia. Siempre pensé que las cosas se podían hacer mejor y más justas y nunca les tuve miedo. A mi tío milico le dije en su cara cuando era niño que su uniforme me caía mal y bueno, también cometí el error de desconfiar que el internet fuese gratis y de escribir demasiado.
Mi problema fue no saber callar mi lengua ni creer en la navidad ni en el día de las madres y de eso puedes estar orgullosa en vez que triste, pues eso, lo heredé de ti.

Javier  Soto Cárdenas (Persus Nibaes) Poeta, Cuentista y Novelista chileno

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