Tomás Mandiola, candidato Constituyente en Los Ríos: “Sin un Nuevo Estado, los derechos que escribamos en la Constitución serán sólo tinta en un papel”

El ex Secretario Regional Miniesterial de Educación en la región de Los Ríos, Tomás Mandiola Lagos, de 34 años de edad, abogado de la Universidad Católica, magíster en Derecho Público de la Universidad Austral de Chile y ex profesor municipal por la fundación Enseña Chile, está en plena campaña por ser uno de los llamados Constituyentes. Mandiola es militante de Evolución Política (Evópoli) desde 2017, tienda por la que competirá en el desafío por redactar la nueva Constitución Política de Chile, por el Distrito 24.

Tomás, primero cómo y porqué asumir este proceso que es nuevo, pero a la vez tan relevante para el país.

Porque mi trayectoria de vida me ha permitido conocer en profundidad la realidad de la educación pública de nuestra región, tanto desde la sala de clases como desde mi labor en el MINEDUC. Además, soy abogado y tengo un Magíster en derecho constitucional por lo que conozco la historia política de Chile y, finalmente, porque creo que en este momento histórico los profesionales jóvenes, con vocación y preparación debemos dar un paso al frente y aportar con verdadero espíritu de diálogo a un proceso que requerirá de grandes consensos para ser exitoso.
Usted fue Seremi de educación en la región de Los Ríos, específicamente en esa área, cuál es su visión y propuesta en la nueva Constitución.
Es fundamental reforzar el derecho a la educación que consagra la Constitución actual, estableciendo el deber del Estado de generar las condiciones que nos permitan avanzar hacia una educación integral, inclusiva y de calidad, enfatizando el derecho preferente de los padres para educar a sus hijos y el deber de los apoderados de involucrarse activamente en su comunidad educativa.
Es clave también incorporar la importancia de la educación parvularia y su prioridad frente a la educación escolar y universitaria, ya que esta es, por lejos, la etapa más importante de todo el sistema educacional. Varios premios Nobel y distintas investigaciones internacionales recomiendan priorizar los recursos en la primera infancia, ya que es ahí cuando realmente tenemos la chance de derrotar esa desigualdad injusta que tanto nos indigna. En nuestros niños está la esperanza de futuro para un Chile más Justo y verdaderamente libre.
Aparte de la educación, y sabemos que son muchos los temas, pero si nos pudiera mencionar 3 grandes conceptos y cambios que se deben incorporar si o si, en la Constitución.
Primero, terminar con el concepto de Estado unitario, el cual, después de más de 200 años, nos sigue teniendo en el podio de los países mas centralizados del planeta. Ya es hora, en pleno siglo XXI, eso de que Chile está en Santiago.
Segundo, establecer como eje de la descentralización a los municipios, incrementando significativamente sus recursos y atribuciones, pero, al mismo tiempo, redoblando y fortaleciendo el control y fiscalización en el buen uso de los recursos municipales.
Tercero, establecer una Constitución con perspectiva de género, estableciendo el deber del Estado de promover la igualdad de derechos, deberes y oportunidades entre hombres y mujeres, cuestión que no consagra la actual Carta Magna.
En síntesis, cuál es el llamado a la ciudadanía que se decida a ir a votar el próximo 11 de abril.
Es clave que esta Nueva Constitución sea el comienzo de un Nuevo Estado, uno que realmente ponga al ciudadano en el centro y no a los intereses de los partidos o los gremios de turno.
Si queremos que los derechos sociales básicos, como salud y educación, sean una realidad y no una nueva frustración de expectativas para la ciudadanía, necesitamos un Estado meritocrático, con servicios públicos de excelencia que atiendan dignamente a los usuarios y que nada tengan que envidiarle a los privados. Necesitamos que ahí lleguen los mejores profesionales y no los apitutados. Sin un Nuevo Estado, los derechos que escribamos en la Constitución serán sólo tinta en un papel.
Es una oportunidad única en la Historia para que juntos, y sin miedo, cambiemos a un mejor país.
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