Más de 1.300 personas se movilizaron en Valdivia por el Día de la Solidaridad del Instituto Inmaculada Concepción

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Con más de 1.300 estudiantes, educadores y apoderados, el Instituto Inmaculada Concepción de Valdivia vivió una nueva versión de su tradicional Día de la Solidaridad, una jornada que convocó a los 28 cursos del establecimiento en distintas experiencias de encuentro, servicio y acompañamiento a comunidades de la ciudad.

Desde temprano, los estudiantes salieron de las aulas para visitar y compartir con hogares de adultos mayores, establecimientos educacionales, parroquias, organizaciones sociales y otras instituciones de Valdivia. A través de juegos, cantos, conversaciones, mensajes y distintas actividades preparadas por cada curso, buscaron entregar alegría y, especialmente, regalar tiempo y compañía.

Entre las comunidades visitadas estuvieron el Hogar Padre Pío de Fundación Las Rosas, Hogar de Cristo, Colegio Laura Vicuña, Escuela Fernando Santiván, Escuela Walter Schmidt, ELEAM Los Ríos, el Taller Mano Bajo la Lluvia, Viviendas Tuteladas La Esperanza, comunidades parroquiales y servicios de atención a adultos mayores, entre otras instituciones que recibieron a los estudiantes.

La jornada forma parte de una tradición que el Instituto desarrolla desde hace más de 25 años y que busca que la solidaridad sea una experiencia concreta dentro de la formación de niños y jóvenes.

“Más que entregar algo material, queremos que nuestros estudiantes aprendan a mirar al otro, escuchar, compartir su tiempo y descubrir que cada persona y cada realidad que encontramos puede enseñarnos algo”, destacan desde la Unidad de Pastoral del establecimiento.

Este año, además, la actividad tuvo un significado especial al desarrollarse en el marco de la celebración de los 177 años de la Congregación de las Hermanas de la Caridad Cristiana, comunidad religiosa que inspira el proyecto educativo del Instituto. De esta manera, el Día de la Solidaridad se transforma también en una oportunidad para hacer vida el legado de su fundadora, Madre Paulina von Mallinckrodt, quien promovió una educación basada en la fe, el servicio y la preocupación concreta por los demás.

Para el Instituto Inmaculada Concepción, esta jornada representa también una manera de aportar a la vida comunitaria de Valdivia. Con 144 años de presencia en la ciudad, el establecimiento busca formar niños y jóvenes no solo con una sólida preparación académica, sino también con sensibilidad, empatía y compromiso con su entorno.

“Creemos que Valdivia es una ciudad solidaria y acogedora, y queremos que nuestros estudiantes sean parte activa de esa realidad. Queremos formar personas que no sean indiferentes frente a las necesidades de otros y que descubran que sus talentos pueden estar al servicio de la comunidad”, señalan desde el Instituto.

El Día de la Solidaridad deja así una invitación que trasciende la jornada: salir de los propios espacios, encontrarse con otros y descubrir que pequeños gestos de cercanía pueden contribuir a construir una ciudad más humana y fraterna.